Alfabetizacion

Alfabetizacion

domingo, 30 de septiembre de 2018

Alfabetizacion



En primer lugar,  hay que  romper con  la idea de  que la  lectoescritura y la matemática son “técnicas a-históricas”, y que no han cambiado en el último siglo y medio.

Desde el sentido común muchas veces se dice que da lo mismo enseñar a leer y escribir en cualquier contexto, y que se trata de aprender una serie de pasos que no requieren revisión o actualización. El hecho de que tanto la escritura como el libro sean prácticas y tecnologías antiguas favorece esta idea de inmutabilidad y simpleza.  Sin  embargo,  las  prácticas  de  lectura  y  escritura  ya  no  son  más logocéntricas,  sino  que  deben comprender  la multiplicidad  y  complejidad  de las maneras  en  que  lo  escrito,  lo  oral,  lo  gestual  y  lo  audiovisual  se  integran  en sistemas de hipertextos accesibles en la Internet y la red mundial.     



 Actualmente, la enseñanza de la lengua y la literatura busca acercarse a las situaciones reales de comunicación, jerarquiza el lugar de la oralidad, y promueve formas  menos  rígidas  de  enseñanza,  que  plantean  trabajos  en  grupo, interacciones directas entre los alumnos, y autocorrecciones o evaluaciones de los pares.










La relación con el saber que se promueve y el vínculo con la autoridad (a través, por ejemplo, de la relación con las normas lingüísticas, del énfasis que se pone en la ortografía y la sintaxis, y de las formas de trabajo con el error) son muy diferentes a lo que se planteaba a fines del siglo XIX. ¿Se aprende, entonces, lo mismo, cuando se aprende a leer y escribir en los primeros grados de la escuela primaria? Creemos que no, en tanto lo que se busca establecer no es el dominio de ciertas técnicas sino una relación determinada con la lengua, un aprendizaje de una  posición  relativa  en  la  sociedad;  y  esa  relación  y  esa  posición  son  bien diferentes a lo que eran antes.





Pero en esa producción de sentido, creo que es importante destacar que la escuela debe ayudar a proveer claves interpretativas sobre los modos y contextos en  que  hoy  circulan  y  se  producen  los  textos.  Me  parece  que,  más  que  el “curriculum  del Microsoft  Office”,  de  enseñar power  point,  word  o excel,  que ha sido el eje de buena parte de la materia informática o tecnología en las escuelas, el  sistema  escolar debería  concentrarse  en ayudar  a entender  los  procesos  de producción de sentido que  hoy están  ocurriendo. Henry Jenkins, uno de los más interesantes  teóricos  de la  “cultura  participativa”  de  Internet  2.0,  señala  que  la escuela debería concentrarse en tres desafíos: 



  • El problema de la participación: no todos pueden acceder 
  •  El problema de la transparencia: qué es lo que los niños y adolescentes ven o qué sentidos se construyen en la opacidad de los medios 
  •  El problema ético:  cómo ayudamos a las nuevas generaciones a negociar con los dilemas éticos de la experiencia online.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario