docencia y las concepciones sobre los alumnos.
¿Qué es lo que hoy debe ser parte de una escolaridad básica?
Creemos
que hay por lo menos dos ampliaciones que producir: por un lado, en la manera en
que consideramos a los saberes básicos tradicionales que enseñó la escuela; por
otro lado, en la misma idea de “alfabetizaciones básicas”, que debería ampliarse
para incluir los saberes, relaciones y tecnologías que hoy son dominantes en
nuestra sociedad, y formar a las nuevas generaciones para que puedan vincularse
con ellas de formas más creativas, más libres y más plurales. Creemos que para
desandar, aunque sea en parte, la brecha que se instaló entre la escuela y lo
contemporáneo, sería deseable que la organización pedagógica y curricular de las
escuelas se estructurase como un diálogo más fluido, más abierto, con los
saberes que se producen y circulan en la sociedad.
En primer lugar, hay que romper con la idea de que la lectoescritura y la
matemática son “técnicas a-históricas”, y que no han cambiado en el último siglo y
medio. Desde el sentido común muchas veces se dice que da lo mismo enseñar a
leer y escribir en cualquier contexto, y que se trata de aprender una serie de pasos
que no requieren revisión o actualización.
El hecho de que tanto la escritura como
el libro sean prácticas y tecnologías antiguas favorece esta idea de inmutabilidad y
simpleza. Sin embargo, las prácticas de lectura y escritura ya no son más
logocéntricas, sino que deben comprender la multiplicidad y complejidad de las
maneras en que lo escrito, lo oral, lo gestual y lo audiovisual se integran en
sistemas de hipertextos accesibles en la Internet y la red mundial.

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